sábado, 25 de julio de 2009

Las estatuas vivientes


Las calles de Alcalá de Henares se llenan de estatuas de carne y hueso por una buena causa

El Oso y el Madroño, la estatua ecuestre de Carlos III o el monumento al Ángel Caído conviven a diario en las calles de Madrid con otras estatuas menos pétreas. Son aquellas que, como las de piedra, permanecen impertérritas llueva, nieve o haga sol, pero con la particularidad de que son de carne y hueso.

Algunas de estas figuras que parecen esculpidas sobre el asfalto de la gran ciudad, bajo las que late un corazón que se agita, como sus brazos, cada vez que alguno de los viandantes que les observan con curiosidad suelta alguna moneda en su platillo, llenarán este fin de semana la localidad madrileña de Alcalá de Henares por una buena causa.

Personajes como Don Quijote y Sancho, el Gladiador o Colón tomarán el casco histórico de la ciudad complutense en esta Muestra Internacional de Estatuas Vivientes, organizada por la Fundación Municipal de Cultura de Alcalá dentro de las celebraciones que la ciudad vive este año con motivo del IV Centenario de El Quijote.

La calle Mayor y la Plaza Cervantes se llenarán el sábado 7, de 18.30 a 21.30 horas, y el domingo 8 de mayo, de 12.30 a 14.00 y de 18.30 a 20.00 horas, con la habilidad silenciosa de estos artistas callejeros que han llegado hasta países lejanos como Canadá o Filipinas.

En esta profesión, asegura Elí Marqués, una de las responsables de la agencia catalana MPC, que ha reclutado desde Las Ramblas de Barcelona a la mayoría de estos mimos callejeros, "hay buenos artistas que han encontrado en la calle su medio de vida, pero hay también muchos buscavidas y hasta delincuentes. Nosotros nos encargamos de filtrar a la gente honesta y presentarles a concursos internacionales o fiestas en hoteles o discotecas".

Estos 20 artistas, procedentes de España, Argentina, Colombia, México y Uruguay, donarán la recaudación de estos días al Hospital de Antezana de Alcalá de Henares, a cuyos enfermos visitarán el sábado por la mañana. "Llevábamos tiempo pensando en hacer un acto benéfico de estas características para recaudar fondos para los países de las propias estatuas, en los que hay mucha necesidad, pero por el momento nos han propuesto esto y lo hacemos encantados de ayudar a las monjitas de Alcalá".

Al sonido de los euros, una vez más las estatuas saludarán, empuñarán su fusil, harán ondear al viento su gabardina o se quitarán el sombrero, cada una lo que corresponda a su atuendo, en esta ocasión por una noble causa. Y es que aunque lo parezcan, estos hombres no son de piedra.